Su pequeño plan de vida

Seguramente tú como madre o padre de familia tienes un plan de vida ya establecido, donde incluyes varios aspectos de tu vida familiar, laboral, social y económica. Es ahí que plasmas tus objetivos a largo y corto plazo, donde trazas tus metas, y planificas tu vida según tus anhelos y deseos. ¿Sí o no que es una gran herramienta mental que permite llegar al éxito en el futuro?

A medida que van creciendo nuestros hijos, van teniendo responsabilidades, tanto en los estudios como en lo personal. Y cuando están en plena adolescencia, es la etapa clave para que les enseñes a armar su primer plan de vida respetando la variable tiempo y teniendo como guía una orientación familiar.

Si tus hijos aprenden a planificar su vida desde adolescentes, tendrán una mejor organización y control sobre su futuro. Estarás formando hijos centrados y maduros que desde los primeros años de juventud ya tienen metas y retos por alcanzar. Además no se verán influenciados por los vicios o adicciones de la mala vida. Sabrán tomar la mejor decisión y optar por el camino correcto.

Todo eso será posible con el refuerzo de sus padres, una excelente comunicación y consejos que abrirán la mente de sus hijos adolescentes. Sabemos que puede ser difícil, que puede que no hagan caso y hasta se pongan medio rebeldes. Por ello, nunca debes presionarlos y obligarlos, deja que ellos mismos tomen las riendas de su futuro. Siempre y cuando tú estés aconsejándolo y guiándolo.

¿Cómo ayudarlo?

–    Objetivos claros, es decir tu hijo/hija debe ir pensando en qué es lo que quiere y a qué se dedicará, apoyándose en sus habilidades y competencias.
–    Pregúntale cómo se ve en el futuro, tal vez quiera ser un abogado, una veterinaria, un profesor, una ingeniera, etc. De esa manera tú podrás darle las herramientas básicas para su desarrollo. Si tiene dudas, puedes llevarlo con especialistas que con la ayuda de un test psicológico, pueden determinar cuál sería la mejor opción.
–    Deja que él alcance sus propias metas, que tus hijos hagan que las cosas pasen y no que esperen a que pasen. Con los brazos cruzados no lograrán nada, tú debes darle ese empujoncito para que con esfuerzo y dedicación alcancen sus objetivos.
–    Y por último, celebra cada logro que alcancen, por más pequeño o grande que sea, porque de esa manera lo estás motivando e impulsando a que alcance las demás metas trazadas.

Recuerda que el camino no es fácil, puede que haya obstáculos, los cuáles tendrá que afrontar. Por tal motivo, una educación basada en la ética y en un conjunto de valores marcará la diferencia de tus hijos y los ayudará a ser unas excelentes personas.

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