¿Quién construye la autoestima de nuestros hijos?

Desde que el bebé o el niño empiezan por ejemplo a tirar la comida, o algún objeto que esté a su alcance, los padres debemos aprender a decir “NO”, para que ellos puedan saber a temprana edad el sentido de ese “no” por parte de nosotros. Debemos recordar siempre, que depende de las reacciones que tengamos los padres, ellos van a saber el distinguir el “si” del no”; Sin necesidad que utilicemos las palabras, con sólo nuestros gestos, les damos a ellos algunos alcances de lo correcto, por ejemplo, cuando un niño hace monerías, y nosotros nos reímos con él, ahí el niño aprendió que le hemos dado un sí, cuando por el contrario, hacen algo y nosotros con la mirada les prohibimos tales actitudes y conductas, ellos sabrán que es un “NO” rotundo.

¿Pero, qué tiene que ver estas actitudes con la formación de Autoestima?

Es importante, y mucho, porque sí es verdad que cuando el niño juega e interactúa con sus padres está formando una buena autoestima, pero no quiere decir que si recibe un “NO”, su autoestima bajará, eso hay que recordarlo bien, los padres debemos tenerlo claro.

La diferencia entre el “si” y el “no”, es primordial para que el niño sepa qué es lo que está permitido y qué no, además esto dará alcances de los límites que existen en el hogar, en el colegio y en la sociedad. Si  pretendemos que nuestros hijos sean respetuosos de las normas, hay que empezar por este práctico consejo, enseñarles el significado del Si y del No.

Lo que sí perjudica la autoestima del niño, es la llamada de atención o el regaño ante  algo que el niño no sabía que estaba prohibido. Los niños no aprenden solos, no lo saben todo, es nuestra obligación enseñarles lo que es aceptable y lo que no, si ellos no sabían que ese acto estaba prohibido, y aun así se le regaña, esto sí afectará de sobremanera su autoestima.

No nos equivoquemos cuando pensemos que, al brindarles protección, alegría, y todo lo que nuestros hijos nos pidan, les estamos brindando felicidad. Si nuestros hijos  creen que son felices por que les damos todo lo que piden, están confundiendo la felicidad con la saciedad material, y eso a la larga se convertirá en infelicidad, ya que saciarse de algo produce solo  satisfacción pasajera, no hay un nivel de frustración que les permita valorar lo obtenido.

Por ello, debemos recordar siempre, que la formación de autoestima, depende en mayor medida en cómo hacemos que ellos valoren la vida.

 
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