¿Por qué mi hijo nunca me hace caso?

De seguro te suena familiar estas frases: ¡Quédate ahí!, ¡No te muevas!, ¡Levanta eso! ¡No corras! ¡Quédate quieto!, ¡No te ensucies!, entre otras. Son innumerables las veces que repetiremos una y otra vez éstas peticiones a nuestros hijos y muchas veces nos sacan canas verdes porque no hacen caso. Parece como si le habláramos en otro idioma, porque oyen pero no escuchan y no mueven ni un solo dedo para hacerlo.

¿Por qué? Las razones pueden ser diversas:

–          Algunos casos pueden ser por rebeldía y falta de autoridad. Muchas veces sucede que por no saber educar a los hijos, los padres pierden su autoridad y por descuido, hacen que sus hijos les falten el respeto. Hay que evitar a toda costa éste tipo de comportamiento porque la relación entre padre e hijo se tornará complicada y los roles no estarán muy bien definidos.

–          Los niños buscan los límites de su vida, entonces, al no hacer caso a nuestras sugerencias, están buscando hasta dónde pueden llegar con una determinada acción para saber qué es lo correcto y lo incorrecto.

–          A veces lo niños no pueden retener tanta información junta, y si tú le repites 4 o 5 órdenes seguidas, es posible que no logren cumplirlas en su totalidad. De esa manera tú piensas que no quieren hacerlo, pero no es por eso, sino que se olvidan. Mucho cuidado con los malentendidos. Lo que podrías hacer es darle órdenes de a poquitos, claros y entendibles según su edad.

–          Es posible también, que a medida que van creciendo los niños, les molesta que su mamá o su papá les digan qué hacer, y por tal motivo desean tomar las riendas de su vida solitos. Es claro que ellos aún no están preparados, sin embargo puedes dejarlos que tomen sus decisiones en situaciones acordes a su edad, cómo por ejemplo qué llevar de lonchera saludable, o a dónde quiere ir de paseo, etc.

–          Todo en exceso es dañino, así que no abuses de las órdenes y peticiones que das a tus hijos porque puedes llegar a hostigarlos y no lo harán como tú deseas. Acuérdate que están en una edad muy delicada, la cual determinará su conducta en el futuro, así que procura dar las órdenes necesarias para cada acción y asegurarte que las cumplan.

Sabemos que ser padres no es nada fácil, pero los hijos es el mejor regalo que nos pueda dar la vida. Con amor y paciencia podemos educarlos disciplinadamente sin la necesidad de llegar a cansarnos o renegar.

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