Planteando los objetivos para la formación de los hijos

Cuando los hijos están en la etapa de la adolescencia, casi llegando a la juventud, se les enseña a plantearse objetivos relacionados a su vida futura. Comienza la duda sobre qué van a estudiar, a qué se dedicarán y a dónde están encaminadas sus preferencias.

Es necesario que los hijos comiencen a cuestionar estos aspectos, no hay que temer a pensar en grande, ni tener miedo al futuro. Todas las personas lo hacen, los personajes importantes de la historia lo han hecho, ya sean objetivos grandes, objetivos pequeños o medianos. Se sabe que para alcanzar un gran objetivo, se necesita el cumplimiento de pequeños logros, para ello el objetivo final debe ser tan motivador que estimule a los hijos.

Los alumnos mediocres no tienen objetivos y suelen responder que los obligan a realizar tal actividad o que la realizan para conformar a sus padres, cuando la verdadera razón es que simplemente no han sabido plantearse objetivos claros para su vida.

Uno de los problemas principales, es también que los padres (por miedo al fracaso de los hijos) suelen incentivarlos a que alcancen pequeños objetivos, limitado su potencialidad. Sin embargo, están muy equivocados, ya que el fracaso no existe, es algo que permite el aprendizaje constante a través de la experiencia adquirida.

Si deseas que tu hijo sea un buen estudiante y un buen profesional, enséñales a plantear objetivos en cada actividad que realice, esto le servirá como un mapa de vida por donde guiarse, mantener el foco motivacional y encontrar su felicidad.

 

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