Oír vs Escuchar

¿Los padres oímos o escuchamos a los hijos? Hay algunos que sí logran escuchar a sus hijos y llegan a comprenderlos, pero también existen aquellos que tan sólo se limitan a oírlos sin prestarle mayor interés. La diferencia entre escuchar y oír se basa en la intención.

Muchas veces, sin querer, nos limitamos a oír lo que los hijos dicen, asintiendo con la cabeza y no tomándole atención a sus palabras. ¡Cuidado! Porque él sí se da cuenta de la falta de interés que le estás tomando y eso puede entristecerlo. En el preciso momento no te lo dirá, pero ese recuerdo lo tendrá por siempre.

Acuérdate que hablar con los hijos, no es lo mismo que escuchar. Porque al hablar, tú emites tu opinión, normas e ideas mientras que él sólo se limita a aceptarlas. En cambio, si dejas que él también aporte alguna idea, o refute alguna regla, estarás haciéndole partícipe de la conversación, pero lo principal es escuchar lo que dice y sus porqués, de esa manera conocerás lo que él piensa y podrán establecer un mutuo acuerdo.

A veces los pequeños no saben a quién acudir, y suelen desahogarse por medio de las redes sociales. Porque saben que alguien los está escuchando (o leyendo) aunque muchas veces no tomen conciencia del peligro que puede representar esta acción.

Para ello te damos algunos consejos:

– Comunicación constante y activa en todo momento entre padres e hijos. No te olvides que una buena comunicación lleva a una retroalimentación entre los dos.

– No excluirles de temas familiares, alegrías, sufrimientos, discusiones,  ya sea por diversos temas. Si no logran entender el problema, explícales para que tengan claro que ellos también son parte del ámbito familiar.

– A veces los padres nos sentimos un poco consternados, preocupados, orgullosos, etc. Si eso le contamos a nuestros hijos, en ellos también nacerá la confianza de poder contarnos sus cosas cuando lo deseen. Saben que estaremos para ellos en cualquier momento.

– Es también bueno explicarles que siempre serán escuchados no importa la opinión o idea que tengan. No serán juzgados ni reprochados.

– Ponle más atención a las palabras de tus hijos, sabemos que por el trabajo estás un poco distraído pero trata de darte un huequito para ellos.

– Conversar en silencio. Siempre es bueno, escuchar sin hablar ni una sola palabra, tan sólo que los hijos se explayen para desahogarse al máximo. La idea es que ellos sientan que nada los interrumpirá y que serán libres de expresarse como deseen.

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