“No te vayas mamá, no te alejes de mí”

Muchas veces se presentan situaciones que se nos escapan de las manos, y por algún motivo alguno, ya sea laboral, familiar o de salud, los padres debemos de viajar dejando solos a nuestros pequeños en casa. Claro que con la compañía de algún familiar como el abuelito, la tía, o alguna niñera. Pero esta breve separación, no es entendida por el hijo/a, sobre todo si tiene menos de 2 años de edad.

Hay situaciones en que viajan los dos padres o sólo uno. Pero, si la madre es la que viaja, la ansiedad del niño es mayor, sobre todo si se trata de un bebé. ¿Qué pasa? La mamá es quien lo llevó 9 meses en su vientre, es quien le dio de lactar, el bebé conoce su voz, su olor, su manera de cargarle o de hablarle. Cuando siente que ese apego desaparece por un largo lapso de tiempo, no sabe cómo reaccionar ni mucho menos cómo expresar su sufrimiento, porque no sabe en cuánto tiempo volverá o si alguna vez lo hará.

La recomendación es no viajar si es que sus hijos tienen menos de 2 años, pero si es necesario y no encuentra otra solución, le recomendamos lo siguiente:

–  Evitar la brusquedad de la separación, si conoce qué persona se encargará de su niño, puede ir dejándolo con él o ella cada tiempo más largo, para que se vaya acostumbrando. Sabemos que quieres pasar, si es posible, todo el día con tus hijos, por eso puede representar un choque brusco cuando te tengas que ir, él sentirá un vacío que no podrá remplazar.

–  Que se le hable de su mamá o papá en todo momento. Como las típicas frases de “Mamá se ha ido a cuidar a tu abuelita” “Mamá se ha ido a trabajar” “Mamá viene en dos días” “Mamá te quiere”.

–   No cambiar nada del entorno, es decir que su cuna, su cama, sus colores se quede intacto para que no perciba los cambios sospechosos.

Pero ¿Qué hacer si por, fuerzas externas, la mamá o el papá deben viajar por un gran lapso de tiempo, más de años?

Esta separación puede representar un cambio emocional en los hijos, al no crecer con  la imagen paterna o materna, pero es nuestra responsabilidad explicarles el por qué y sobre todo, que todo es por su bien.

Algo que nunca debemos dejar de pasar son:

–  Las llamadas telefónicas diarias, si es posible a una determinada hora para que el niño conozca  la hora de “mamá o papá”

– Las videollamadas. Gracias a las nuevas tecnologías, se pueden recortar distancias en cualquier país, así que realizar esto inter diario, permite tener una cercanía más directa con los padres.

–  Preguntarle a nuestro hijo cómo ha sido su día, de esa manera estarás al tanto de lo que está sucediendo en  su colegio y en la casa y así habrá un control que incluya la constante comunicación entre hijos y la persona a cargo de ellos.

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