Mis niños son muy lentos

Los niños crecen rápidamente, parece como si el tiempo volara en sus vidas. En esa etapa es donde comienzan a adquirir nuevos conocimientos básicos para una buena formación. Puede que en ese proceso de aprendizaje, algunos niños sean más rápidos que otros, tal vez por tener un mejor coeficiente intelectual, por el aprendizaje previo en su hogar o porque tienen algunas habilidades un poco más desarrolladas. Por ello, da la impresión que los otros niños son lentos, lo cual es incorrecto, tan solo les falta afianzar un poco sus habilidades de concentración, lectura, aprendizaje, actividad motriz, entre otras, dependiendo del contexto donde se encuentren.

Hoy en día, el trajín diario también representa una complicación para los niños, sobre todo por su corta edad. El hecho de asistir a la escuela, ir a sus clases de inglés, de natación, de básquet, cursos extracurriculares, se convierte en un verdadero ajetreo y su rendimiento no permite ser el adecuado, su ritmo de vida se vuelve lento y pausado, por no poder abarcar todo en una sola vez.

Por ello, si observas que tu niño es lento para realizar algunas actividades como el último en entrar o salir, en ponerse su ropa, en jugar, en correr, en recoger sus juguetes, a pesar que tiene un buen desarrollo académico, es recomendable que sigas estos consejos:

–          No lo atolondres con tantas actividades, es un niño, no un robot. Sabemos que deseas formar un niño competente, capaz de aprender muchas cosas, pero todo tiene un límite. Debes saber qué tanta actividad  tu niño puede soportar sin estresarlo ni dificultándole su desarrollo académico-

–          En  algunos casos, la causa de esta lentitud puede deberse a la falta de algunas vitaminas, lo cual también puede producir cansancio y flojera. Debes llevarlo a realizar un chequeo médico para determinar si es éste el origen de su problema.

–          Si su organismo está en perfectas condiciones. Lo siguiente es evaluar el aspecto emocional y académico, para ello puedes acudir a un centro especializado donde le realizarán una evaluación psicopedagógica, es ahí donde podrás conocer con exactitud cuál es la causa verdadera de su lentitud, detallando sus fortalezas y debilidades.

–          Para que no estén contra el tiempo, puedes ayudarlos a organizarlos. Si al día siguiente irá al colegio, una noche antes dejar su ropa ya lista, al igual que sus cuadernos en su mochila. Si tiene deberes por hacer, realizar un itinerario, especificando qué hacer primero (comenzando por lo más fácil) y el resto dejarlo para el final.

–          Observa su progreso. Toma el tiempo, a escondidas, de cuánto se demora en realizar una determinada acción. Enséñale cómo hacerlo un poco más rápido, y en una semana, vuelve a tomar el tiempo. Si ves que hay un avance, está en un buen proceso de aprendizaje pero si en las semanas, ves que no hay desarrollo, debes llevarlo a algún especialista.

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