Evita la violencia en tu hogar

La violencia familiar se desarrolla en el lugar donde supuestamente deberíamos sentirnos más seguros. Sin embargo, por razones de índole cultural, en nuestro país la violencia estuvo considerada y se justificaba como un medio de disciplina y de corrección.

Los padres acudían a los golpes y humillaciones verbales y, asimismo, el hombre, en mayoría, se creía con la autoridad de poder golpear a la madre. Pero esto no sólo se da en la figura masculina, pues suele sorprender que este trato también sea aplicado por mujeres con sus hijos y hasta con el esposo.

El comportamiento violento no sólo se aprende de la calle, sino también en el mismo hogar. La familia es el centro de aprendizaje de hábitos y prácticas culturales donde se crean e intercambian lazos de solidaridad y compresión, pero también problemas y conflictos.

La violencia familiar no sólo afecta a los miembros que pertenecen a ésta, sino que también afecta a quienes están presentes durante los actos violentos. La violencia entre padre y madre genera lesiones en los hijos, ya que quiebran su autoestima y la confianza en los demás y en un futuro, generándoles problemas psicológicos y emocionales que imposibilitan su correcto desarrollo como persona.

Antes de practicar la violencia, piensa que hay quienes pueden salir dañados, sobre todos los que más queremos y necesitan de nuestro amor. Antes de actuar, piensa en que las cosas pueden ser diferentes si aplicamos el diálogo para solucionar los problemas.

Debemos tomar en consideración que nuestros hijos al ver estas imágenes pueden reproducirlas con otras personas, y esto puede llegar mucho más lejos con el paso de los años.

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