Celos de hermanos

Los celos son una etapa emocional completamente natural, propia del desarrollo del niño. Nacen de la exclusiva necesidad de protagonismo y de atención de los padres. No se puede evitar esta etapa, pero sí se puede atenuar y ayudar a resolverlo para que no se compliquen y generen problemas más importantes en la adultez. Las características de su personalidad, es decir, su tolerancia, autoconfianza y seguridad interna, son factores que actúan directamente en la eliminación de cualquier sentimiento de inferioridad o celos entre hermanos.

La forma en que el niño manifiesta los celos suele consistir en:

• Se produce una regresión hacia comportamientos más infantiles: recuperar el chupete o el biberón, volver a hablar como un bebé, exigir que le den la comida o le lleven en la silla.

• Pueden aumentar las rabietas y manifestar comportamientos agresivos: mordiscos, empujones, peleas.

• En ocasiones vuelve a hacerse pis o a chuparse el dedo.

• Busca llamar la atención desobedeciendo, molestando, incluso intentando dañar o fastidiar al hermanito.

• El apetito y el sueño también se pueden ver afectados, se vuelven más inapetentes, les cuesta conciliar el sueño o aumentan las pesadillas y el miedo.

• Están más sensibles, lloran con facilidad, pierden interés por el ocio, disminuye su rendimiento escolar.

¿Qué podemos hacer?

Lo que se puede hacer para evitar esta crisis de celos en nuestro primogénito es contarle absolutamente todo sobre el nuevo embarazo, permitir que intervenga en las tomas de decisiones sobre cómo puede ser el cuarto, cómo podría llamarse, qué coche comprar. De esta forma el pequeño sentirá que es parte de todo este proceso, le va a generar confianza y ganas de tener al hermanito ya.

Es necesario hacerle sentir este tipo de confianza, hablarle bonito y nunca gritarle, pues es un niño y los niños nunca hacen nada con mala intención.

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