¿Mi hijo puede tener buen rendimiento académico a pesar de tener TDAH?

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Tener Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), no es un impedimento para sobresalir en la escuela. Aunque cueste trabajo creerlo, los especialistas sostienen que el mito altamente difundido de que el fracaso académico es inevitable en el TDAH, no es real. Esta sentencia se puede evitar con un correcto tratamiento y estimulación estudiantil.

Los niños con TDAH muestran las alarmas de su diagnóstico desde el primer día de clases. Según la exmaestra y autora del libro The Everything Parent’s Guide to Special Education”,  las señales más evidentes son, su excesiva facilidad para distraerse y no completar las tareas, la necesidad de hablar incluso en medio de las explicaciones del docente, el problema para llegar a un acuerdo con los demás durante los trabajos grupales, y la mínima capacidad de concentración y atención.

Estos factores, y muchos otros, son los que generan los problemas de aprendizaje. Pues el niño no logra adaptarse al ambiente académico, concentrarse y mucho menos comprender las explicaciones sobre las materias.

“El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, probablemente está presente en edades muy tempranas. Normalmente, la edad donde empiezan a manifestarse los síntomas son entre los 6 y los 8 años.”, explica el psiquiatra infantil César Soutullo, quien brindó una entrevista al diario español “El Mundo”. El especialista además enumera que los problemas de aprendizaje más comunes a raíz del TDAH son “problemas en el desarrollo de la lectura y escritura, de la coordinación motora y aprendizaje de las matemáticas”.

Soutullo confirma que estos problemas solo existen cuando los padres se demoran en iniciar el proceso de terapia en sus hijos. “Si no se trata, es mucho peor. Los riesgos de alcoholismo y drogas son muy elevados cuando son adolescentes sin tratamiento. Estos niños suelen dejar la escuela, tener problemas con la justicia, dificultades para mantener un trabajo o una pareja estable”, advierte. Pero finalmente, brinda una esperanza “el tratamiento ayuda a mejorar mucho los resultados académicos (y otros conflictos)”.

 Las características negativas del TDAH pueden reducirse a través de una intervención multidisciplinar, donde se involucre el trabajo de la neuropedagogía, psicopedagogía y docencia.

Para mejorar las notas del infante, también es imprescindible otorgarle la educación adecuada, a la par de su tratamiento. Puesto que en los colegios comunes los profesores deben lidiar con un gran número de estudiantes, lo ideal es complementar esta enseñanza en centros especializados, capacitados para entender qué métodos son los que funcionan en este tipo de alumnos.

“Por ejemplo, a un niño con TDAH no se le puede dar una orden de cuatro partes. Hay que decirle una cosa cada vez. Cuando tienen un logro aunque sea pequeño, elogiarle, un premio inmediato”, aconseja el psiquiatra infantil. Es importante que los padres busquen un lugar de enseñanza complementaria cuyos docentes cumplan estos requisitos al momento de impartir sus sesiones.

Un niño con TDAH que recibe todas las herramientas necesarias para desarrollarse en la vida y vencer su diagnóstico, será definitivamente, el triunfador del mañana. Para conseguir esta meta, la decisión y apoyo de sus padres, es fundamental.

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