Importancia de las prioridades ¿Cómo le enseño a mi hijo a establecerlas?

Tomar decisiones es lo más difícil de la vida. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos debemos escoger entre una gran variedad de opciones. Incluso la más pequeña puede cambiar nuestro destino. Por ello, resulta sumamente importante desarrollar la capacidad de identificar las prioridades.

Priorizar significa poner algo por encima de otra cosa. Es decir, definir la importancia, jerarquía y orden de nuestras metas y actividades. Ir a alguna fiesta en un día libre puede ser una gran elección, pero acudir a ella cuando a la mañana siguiente se debe rendir un examen o una entrevista de trabajo sería un error. El sentido común es la base de esta habilidad.

Cuando una persona no sabe definir sus prioridades, pierde el control de su tiempo y su productividad decae significativamente. No cumple con las exigencias de los diversos ámbitos de su vida.

La procrastinación es otra de las consecuencias. Esta creciente y negativa conducta, se caracteriza por el aplazamiento de los asuntos importantes, principalmente en el ámbito escolar. No hacer la tarea por pasar horas jugando en la computadora, dejar de estudiar debido a la distracción de las redes sociales, son algunos de los ejemplos más sencillos para explicarla.

“Es una conducta frecuente que afecta a más del 50% de los universitarios”, afirma Marcela Paz Gonzáles, docente de psicología y autora del estudio “¿Puede amortiguar el Engagement los efectos nocivos de la procrastinación académica?”. Este aplazamiento tiene efectos severos en las notas. Muchos alumnos desaprueban al no estudiar para las pruebas, o no realizar las tareas y trabajos prácticos. De igual forma, se generan sentimientos de culpa, ansiedad, frustración y estrés. A largo plazo, este individuo se convierte en alguien irresponsable y poco confiable.

Pero, ¿cuál es el motivo de que una persona confunda sus prioridades? ¿Acaso no saben distinguir entre lo realmente importante, y lo que solo es placentero y momentáneo? Según la consultora con especialidad en empresas familiares, Nancy Elena Hernández, algunas de las causas son, el desconocimiento de uno mismo, no tener claros los objetivos o la presión externa. “El desenfoque, el agobio y la falta de resultados son las principales consecuencias”, resalta la especialista.

¿Cómo se le puede enseñar a un menor a desarrollar esta capacidad desde el principio? Aprender a planificar y ordenar los objetivos y metas no es fácil, pero sí necesario. Aunque en un principio a su hijo le resulte difícil, en un futuro cuando alcance el éxito, le agradecerá su ejemplo y esfuerzo.

Primero, debe enseñarle cuáles son las cosas importantes que hay que ubicar por encima de lo demás. Los estudios, familia, salud, entre otros, siempre deben encabezar la lista. Si en algún momento nota su hijo no está dándoles la importancia adecuada, converse con él, aconséjelo y corríjalo con amor.

La coherencia entre lo que hace y dice es importante. Si habla de prioridades, pero no pasa tiempo con su familia o falta al trabajo por dormir, no se sorprenda cuando el pequeño copie sus conductas. Recuerde que todo entra por los ojos.

Algunos otros consejos son, motivar al niño a escribir una lista con sus metas ordenadas jerárquicamente, y otorgarle pequeñas  responsabilidades para conseguir que se comprometa.

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