¿Cumples todo lo que prometes?

No cumplir todo lo que se promete es un camino rápido y seguro de llevar a un niño a no sentirse atendido o interesado por sus padres, esto los puede convertir en personas inseguras de sí mismas. Los niños que tienen padres que no cumplen con lo que prometen, viven en una constante incertidumbre que los desgasta y les provoca desasosiego.

Cuando no se cumple lo prometido es porque surgió algo que es considerado más importante, y eso puede ser incluso tan simple como ir a ver la telenovela. Al no cumplir con las promesas que se hacen al niño, no sólo se le muestra que hay cosas que son mucho más importantes que el compromiso que se tenía con él, sino que el mismo padre pierde credibilidad, autoridad y el respeto de su hijo.

Cuando le haces una promesa a tu hijo, puede que en verdad surja algo totalmente inesperado y quizás hasta esté fuera de tu control, incluso tus mejores intenciones no te dejan cumplir lo que dijiste. En casos como éste, lo importante es decir la verdad del por qué no se pudo cumplir, hablar con el niño, explicarle la situación, ofrecerle una disculpa y ver la forma de compensar el incumplimiento de tu palabra. Como ya se ha comentado, cuando las cosas suceden de forma impredecible, podremos resarcirlo y no habrá mayores consecuencias, pero cuando este comportamiento de no cumplir es algo constante, generará la inseguridad e incertidumbre que ya se ha mencionado.

La trascendencia que tiene ser padres que cumplen las promesas va mucho más allá del hecho de que los hijos se sientan tomados en cuenta, también les enseña a ser de la clase de gente que cumple y cuando no pudo hacerlo da la cara, se disculpa y busca la manera de remediar el asunto.

Entonces, ¿qué vas a hacer? Si no puedes cumplir con las promesas que les das a tus hijos, entonces deberías aprender a dar las explicaciones del caso. De esta forma ellos confiaran en ti y crecerán con la seguridad que se merecen.

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